Academia Menonita Betania, COVID 19, desafíos y esperanza.

Estudiantes del 8vo grado del 2020 en su graduación Estudiantes del 8vo grado del 2020 en su graduación

Desde que inició la pandemia de COVID-19, la Academia Menonita Betania ha tenido que adecuarse a los cambios, a la nueva realidad entre las pantallas, donde el timbre de entrada ya no se escucha y las aulas se reducen al silencio. Cada clase ahora se reúne por un click en el enlace de Zoom y las tareas ya no esperan su calificación sobre el escritorio de la maestra, ahora esperan en una plataforma digital. Al igual que otros cambios en el mundo, este proceso no fue sencillo, todo fue un proceso de asimilación a nuevas formas de enseñanza y aprendizaje.

En agosto de 1947 en la localidad de Coamo, Puerto Rico, fue fundada la Academia Menonita Betania por dos profesoras misioneras: Clara Springer y Beauhla Litwiller.  La Academia inició con la primaria y en 1962 se incorporó al Departamento del Estado Libre Asociado de Puerto Rico como una organización sin fines de lucro. “La Academia comenzó como una escuelita bíblica, pero notaron que los niños de la comunidad necesitaban también escuelas, porque las escuelas estaban muy lejos del área, entonces ahí es que pasan de dar las clases regulares a añadir entonces lo académico”, nos comenta la profesora Keren Jimenez que es parte del plantel académico de la Academia. La escuela a medida que ha pasado el tiempo ha ido creciendo, ahora con sus casi 74 años de funcionamiento ya tienen hasta el grado 11, estimando el próximo año avanzar hasta el nivel 12 y tener la primera graduación de bachillerato.

“Recuerdo muy bien que un viernes 13 de marzo de 2020, cuando a nivel gubernamental se hace el anuncio que nos íbamos a un cierre total, esto nos tomó de sorpresa a todos y estuvimos una semana, la semana posterior a ese viernes 13, cayendo en la realidad, cómo vamos a enfrentar esta situación”, nos comentó el Director Antonio Zayas, director de la Academia Menonita Betania.

Todo fue un trabajo de equipo. “No es una situación que podamos trabajarla de manera individual y que podamos creernos los superlíderes, el liderazgo en una institución es compartido, tiene que ser el esfuerzo de todos y la participación de todos”, añade el director Zayas.

Por otro lado, la profesora Keren Jimenez nos comenta que el cambio ha sido fuerte, “el hecho de no poder tener cerca a los estudiantes, el no poder dar ese cariño que es tan importante para nosotros en la academia que somos como una familia”. Un reto para la Academia fue aprender toda la tecnología de los programas para poder pasar a clases virtuales. “No lo sabíamos así que tuvimos que aprender, más enseñarles a los niños y los padres cómo utilizarlas”, añade la profesora Jimenez Además nos comenta que fue un reto para algunos maestros, que quizás tienen menos experiencia con la tecnología, el hecho de poder adecuarse a las nuevas formas de enseñanza y de hacerlo en tan poco tiempo.

La maestra Jimenez es la profesora de Biblia y Comunicaciones del nivel intermedio en la Academia y así como es maestra, también es madre de una niña y un adolescente que estudian en Betania. Jimenez dice que para los maestros que también tienen hijos e hijas los desafíos se han duplicado porque así como están trabajando también tienen que estar pendientes de sus hijos e hijas. “Voy a ellos para ver qué tienen de tarea para ayudarlos y luego vuelvo a mis clases y así prácticamente estamos trabajando todo el tiempo”, nos comenta la maestra Jimenez.

Otro de los desafíos que continua es el trabajo con estudiantes a quienes les cuesta mantener el enfoque y la atención. “Hay niños que necesitan la supervisión, no importa el grado, hemos visto que aún de grados más grandecitos ese apoyo del maestro de tú a tú es sumamente importante para ellos, necesitan eso, sino no pueden trabajar, no se concentran, no se organizan, se aburren el estar en la computadora y escuchar al maestro, por lo tanto muchas veces no entienden, imagínate a los padres estar ahí tratando de explicarles, no es su trabajo, es difícil, yo entiendo que para los padres ha sido difícil también”, agrega la maestra Jimenez.

No obstante, pese a que hasta ahora las clases no han podido volver de manera presencial, en la Academia se han desarrollado actividades, como son las graduaciones, por supuesto con todos los protocolos de seguridad, con el fin de que los estudiantes y las estudiantes además de las madres y padres de familia puedan apreciar los logros de sus hijos e hijas. Así fue como se llevó a cabo la graduación del nivel intermedio, el octavo grado, que se hizo al aire libre y donde solamente los graduados y las graduadas estaban debajo de una carpa y los familiares estaban cada uno en sus vehículos. “Pudimos en el mes de junio del 2020 brindarles a nuestros estudiantes una graduación distinta pero que se reconociera el logro y el esfuerzo máximo de haber concluido su año escolar”, agrega el Director Zayas.

En estos días, la esperanza sigue creciendo. Ya la facultad y personal de la academia recibió su vacunación, por ello acudieron a la certificación del departamento de Salud para solicitar si la escuela ya podía desarrollar clases presenciales. Un 97% del personal ya ha sido vacunado, lo cual la administración de la Academia lo percibe como un representativo muy alto. Por otro lado, el Departamento de Salud ha creado un bioportal donde se registra el 100% de los estudiantes y personal de la institución. Este bioportal permite que no sólo la institución tenga el acceso sino también el departamento de salud de la isla, donde si un estudiante o una estudiante, además del personal de la institución haya acudido a un centro de salud y la prueba haya sido positiva al COVID-19, queda registrado, y esa alerta la recibe la institución.

Además de todos estos cuidados hay una lista de protocolos que exige el Departamento de Salud de Puerto Rico donde la institución debe cumplir antes de reabrir las puertas a clases presenciales. Es así que la academia recibió una visita de un epidemiólogo asignado a la comunidad donde se encuentra la institución e hizo el seguimiento necesario para ver si la Academia cumple con lo requerido. “La Academia pudo cumplir con todo ese protocolo, nos otorgaron la certificación para comenzar de manera presencial, esto fue a principios del mes de abril, no obstante el pueblo donde está la Academia se encuentra en un nivel rojo de contagios, por lo cual no estamos autorizados de pasar las clases presenciales aunque cumplamos con la certificación, por lo tanto seguimos de manera virtual y entiendo que vamos a terminar el año así, nos comenta Zayas. Sin embargo, el trabajo en equipo ha mantenido la escuela activa en sus actividades, así sea detrás de una pantalla.

La Academia tiene su capilla (culto de adoración) cada mes en la iglesia que se encuentra en la misma institución, sin embargo, ahora con la pandemia lo hacen de manera virtual, donde los que hacen el servicio son las estudiantes y los estudiantes. Esos servicios son compartidos por sus redes sociales, como es el Facebook, y es así como los servicios se han expandido más allá de la Academia, pudiendo llegar a más lugares. “Es como dice el apóstol Pablo, yo puedo estar encerrado en barrotes pero la palabra del Señor es libre”, añade el Director Zayas. La comunidad escolar Menonita Betania a través de las redes sociales ha podido compartir sus devocionales, reflexiones y enseñanzas del evangelio.

Es así que la Academia se ha podido reinventar y regocijarse en lo que pudieron lograr pese a la pandemia, pese a estos tiempos de tantos cambios, de una realidad que nos cuesta digerir hasta ahora, y que tenemos la fe y esperanza que vendrán tiempos mejores donde valoremos el compartir con los demás sin el temor y la preocupación. Debido al COVID-19, el poder estrecharnos la mano o darnos un abrazo fuerte son tal vez detalles que antes no tomábamos en cuenta. A estudiantes también les ha afectado esta nueva dinámica y han tenido nuevas apreciaciones. Es así como Andrea Melendez, una de las estudiantes del grado 11 de la Academia, dice que en este tiempo ha valorado más los momentos con su familia y amigos. “Cuando estaba con mis amigos, a veces pasaba más tiempo en el celular, pero ahora he aprendido más a dejar un poco el teléfono y apagarlo por algunas horas y valorar esos momentos en familia también”, comenta Andrea. “Antes como que vivíamos muy acelerados, no disfrutábamos el momento, tienes que pensar de lo que vas a hacer después, sí, pero también disfruta de lo que estás viviendo ahora”, concluye Andrea.

Sin lugar a dudas, este año también ha sido un tiempo de tribulación para la Academia Menonita Betania, pero a pesar que la pandemia nos ha azotado y cambiado nuestras vidas, el trazarnos retos nos hace tener esa esperanza que tiempos mejores vendrán y que esto no es para siempre. Es así que esta comunidad escolar ha buscado reinventarse, seguir adelante con sus proyectos, buscar la conexión con sus estudiantes y maestros y sobre todo fortalecerse con la fe y confianza en el Señor. Así lo expresan en sus devocionales y sus capillas donde han podido llegar más allá de la institución, más allá de su comunidad.

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