Seis Cuerdas Y La Caja

Santiago Espitia Santiago Espitia

La guitarra es un instrumento que debe su sonido a la resonancia que producen seis cuerdas diferentes y a la caja que amplifica estas voces cuando caen por su boca negra en la profundidad.

Cuerda 6 – Mi

“¡Es que tengo un montón de cosas en remojo!”, explica Santiago Espitia y de inmediato da a conocer una de ellas: “Quiero trabajar algo sobre la música y el quehacer teológico”, y ha dicho esto sin esperar que súbitamente la charla va a traer una cosa nueva a su lista larga de cosas por hacer, le ha surgido en ese preciso instante, la nueva idea de trabajar también algo sobre el cuerpo y el baile, recorriendo sus dimensiones espirituales en comunidades víctimas de la guerra en Colombia.

Aunque esta también es una buena idea, el tema que sobresale es el de la música. En seguida Santiago sonríe, tiene una sonrisa dulce y algo infantil, y nosotros los que hemos pasado largo rato con los niños tarde que temprano empezamos a descubrir esa pisca de picardía en toda sonrisa infantil, que viene mezclada con curry, y es en esta característica infantil pícara en donde se ubica la sonrisa de Santiago mientras se frota las manos, desprende un leve movimiento eléctrico desde sus articulaciones a través de sus brazos, y mueve el tronco hacia adelante y hacia atrás, y me dice: “¡Sí! Tantas cosas que se pueden hacer, tantas ideas que surgen! Es sensacional…bastante emocionante, ¡y solo hay que ponerlas a andar!”

Este Santiago Espitia que se emociona con las nuevas ideas, y se emociona con las ideas que no son nuevas pero están por ahí aguardando, y que incluso es capaz de sentir emoción con la simple suposición del nacer de una nueva idea, estaba en marzo del 2020 rumiando la intención de escribir un libro. El motivo era la pandemia mundial del Coronavirus. Entonces se puso manos a la obra.

Así, luego de largas semanas de escritura que pasó encerrado en un cuarto de su casa, consiguió sacar del remojo y más tarde de la olla este libro que ha titulado Una Espiritualidad Que Entreteje, y ha subtitulado a manera de estrofa mayor, que es un vicio de los académicos, Miradas Integradoras Sobre Salud-Enfermedad, Resiliencia Y Solidaridad.

En eso se ha ido mucho de su tiempo los últimos meses, haciendo conocer su libro que intenta acercarse a los temas de la salud y la enfermedad de una forma más integral, haciendo intencionalmente énfasis en la espiritualidad humana como un factor fundamental en las experiencias de la salud y la enfermedad, y no necesariamente desde una perspectiva religiosa. Pero el libro también deja entrever que Santiago Espitia es una persona anabautista y, como él mismo lo explica, la fe anabautista no se puede entender sin el otro y la otra, sin la experiencia comunitaria. De ahí que en el libro la palabra solidaridad es clave porque hila la comprensión del factor social y de la relación con los pares como parte de una de las miradas integradoras.

Cuerda 5 – LA

Un joven Santiago empacó maletas y congas para irse a estudiar teología a la ciudad de Medellín. Allí aprendió a hacer teología de la vida, vivió cinco años que recuerda con mucho cariño por las amistades que hizo y por la vida de campus que le enseñó a vivir en comunidad, cuando tenía que compartir comida y habitación, hacer amistad mientras maduraba la práctica de la conversación cotidiana y a crear vínculos profundos con personas diferentes.

En el 2010 Santiago comenzó sus estudios de maestría en bioética con énfasis en humanidades en la Pontificia Universidad Javeriana, donde tuvo que entrevistarse con el padre Alfonso Llano, quien para entonces escribía como columnista de uno de los periódicos más prestigiosos del país, El Espectador.

En palabras de Santiago, la bioética se entiende como “la ética de la vida en sus distintas formas a partir de una reflexión ético filosófica profunda”. O sea, es una reflexión sobre las diferentes formas de vida, incluyendo la propia, y como los seres humanos nos relacionamos con esta.

Esta es una maestría interdisciplinaria, lo que quiere decir que pueden compartir clases simultáneamente profesionales de diferentes áreas del conocimiento y carreras. Sería como reunir a doctores, filósofos, economistas y un largo etcétera. Santiago, como teólogo obviamente, estaba influenciado por la lectura bíblica en la realización de sus estudios.

Cuando pone a dialogar la reflexión bíblica con la bioética, Santiago comenta que la misma palabra explica que Jesús vino a traer Vida y Vida en abundancia. Pero entonces surge la pregunta ¿Qué quiere decir Vida en abundancia? ¿Qué es todo lo que implica una vida digna? Para Santiago era importante ampliar su espectro académico para profundizar en su quehacer teológico.

Cuerda 4 – RE

Santiago Espitia caminaba en compañía del Ruso, su guía, a través del barrio de Bella Vista, atónito por todo lo que veían sus ojos. Le asombraba la forma extraordinariamente corriente de cómo las personas tomaban café por la calle, entraban y salían de la carnicería, ingresaban al bar, a la panadería o a la oficina de correos. Lo dejaba perplejo la forma tan insólitamente natural de como las personas se sentaban en las cuadras a regatear, como recibían visitas de la forma más cotidiana, como se movían entre ese barrio igual que cualquier vecino de cualquier otro barrio. Lo más increíble es que Bella Vista no se suponía que fuese un barrio sino una cárcel de máxima seguridad. O eso decía en la entrada.

Fue en esta cárcel donde tuvo sus primeras experiencias como profesor en el año 2003, cuando siendo un chaparrito bien flaco le enseñaba clases de historia, filosofía y ética a presidiarios que habían sido ladrones, guerrilleros, paramilitares, narcos y hasta sicarios de Pablo Escobar, todos personajes a quienes no era buena idea bajarles puntos a mitad de clase. Allí empezó a afinar sus instrumentos pedagógicos y a construir su carrera de profesor.

Enseñar se convirtió en la gran pasión de Santiago y prácticamente en eso se han ido sus años profesionales. Ha dictado un sinfín de seminarios, ha sido catedrático, profesor universitario, profesor de seminarios bíblicos, ha pasado los últimas 18 años de su vida enseñando y lo ha hecho sin coqueteos de retiro prematuro.

Cuerda 3 – SOL

EL sueño adolescente de Santiago Espitia era viajar por todo el país tocando sus congas y quizá, si lo bañaba la suerte, entrar al Grupo Niche, que es una orquesta famosa de salsa Colombiana. Pero algo típico se le atravesó a esa quimera: Un taller menonita sobre la objeción de conciencia al servicio militar.

“¡Me gustó mucho!”, recuerda Santiago Espitia y reconoce que desde entonces se empezó a limar su vocación teológica en estrecha cercanía con una consciencia social y el trabajo por la paz. Desde muy temprano su vocación de servicio al prójimo ha estado profundamente tejida con el vínculo emocional que tiene por su país socialmente caótico y que vive en guerra, y con la necesidad de hacer algo al respecto mientras aporta en el proceso de reconciliación que tanto necesita Colombia.

Por este fin ha participado en muchos proyectos de paz y reconciliación, en el pasado y en el presente, ayudó por ejemplo a Justapaz a escribir los informes que enviaron a la Comisión de la Verdad sobre las Iglesias víctimas en el marco del Conflicto Armado y también fue uno de los investigadores del Centro de Memoria Histórica cuyo trabajo terminó en la publicación del libro Memoria y Comunidades de Fe en Colombia. En este texto escrito en lenguaje de crónica se narra  de la siguiente manera: “La puerta no es suficiente para todos. Tantas personas no se pueden abrir camino”. Uno a uno, a los fieles de la Iglesia Evangélica Peniel, en el municipio de Tierralta (Córdoba), “(…) el miedo los obliga a huir, un miedo que, pensaron, ya había quedado atrás (…) trescientas cincuenta almas tratando de escapar. Trescientos cincuenta cuerpos que el pavor ha convertido en uno solo”.

Cuerda 2 – SI

“La Comunidad de fe es vital” dice con total contundencia, se refiere a su vida, él siente que la vida en comunidad, la capacidad de acompañar y de ser acompañado, la experiencia de su fe en koinonía y compañerismo con sus hermanos y hermanas de la iglesia es un motor importante.

Santiago fue pastor por tres años de la iglesia Hermandad de Cristo, que está en la ciudad de Bogotá. Fueron años para él de mucha gratitud, y aunque ahora no es el pastor oficial de la congregación, los lazos ministeriales continúan fuertes. Sigue sirviendo en las áreas de formación y predicación en su iglesia, por lo que semanalmente dicta clase bíblica a los estudiantes de la congregación.

Cuerda 1 – MI

Santiago Espitia nació en 1980, un 6 de mayo en la ciudad de Bogotá. Sus padres son Buenaventura Espitia y Adela Fajardo, campesinos del Departamento de Boyacá, la tierra colombiana de la papa, y por quienes él siente un amor profundo y un sincero agradecimiento al deberles sus principios de trabajo duro, de honestidad y emprendimiento.

Vive el amor por su esposa Paola Bischof y su hijo Daniel (Dani) Espitia en clave de memoria, porque escuchó una vez a García Márquez decir que somos como nos recordamos. Entonces Santiago entiende sus roles de esposo y de padre con una vocación poética, empeñado en crear buenos recuerdos, fabricar bellas memorias, y así ser un padre y un esposo que sea recordado por los mementos valiosos que separa en su vida para compartir con las personas que más ama.

Es labor del lector concluir qué o quién juega en esta historia el rol de ser la CAJA que hace falta para amplificar el sonido que desprenden estas seis cuerdas.

 

 

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