Una dignidad inquebrantable

Cynthia Velazquez, artista y educadora de la comunidad del West Coast MCC, creó esta ilustración de Victor Omar. A través de su expresión facial, el retrato representa la esperanza, dignidad, alegría y valentía. El águila representa la orientación y la fuerza de Omar (Isaías 40,31); ambos miran en la misma dirección para representar la migración. Cynthia Velazquez, artista y educadora de la comunidad del West Coast MCC, creó esta ilustración de Victor Omar. A través de su expresión facial, el retrato representa la esperanza, dignidad, alegría y valentía. El águila representa la orientación y la fuerza de Omar (Isaías 40,31); ambos miran en la misma dirección para representar la migración.

“Ustedes son las personas más humanizadoras que he conocido”. Estas sencillas pero profundas palabras resonaron fuerte en mi cabeza luego de que Victor Omar, de 37 años, me las dijera mientras trabajaba en el Centro de bienvenida Casa Alitas en Tucson, Arizona, a comienzos de este año.

Omar dijo que los voluntarios del centro habían sido las personas más cálidas que había conocido en todo su viaje migratorio de Cuba a EE. UU. Casa Alitas es un refugio de permanencia temporaria para migrantes que han sido liberados en el país por oficiales de inmigración de EE. UU.

Soy una de los muchos voluntarios de Casa Alitas que reciben a las personas que huyen de sus países natales y buscan protección a través del asilo. En mis funciones como coordinadora de contacto de fronteras y migración del West Coast MCC, escucho muchas historias.

Omar relató su viaje hacia el norte, desde la sofocante selva panameña hasta el opresivo desierto de Sonora. “Fue un viaje con risas, lágrimas, alegría y miedo”.

Contó que en su recorrido por América Central y mientras permaneció detenido durante tres días al llegar a la frontera entre EE. UU. y México, lo trataron como a un animal. Aunque lo escucho demasiado a menudo, no me acostumbro a este sentimiento.

Mientras me compartía su historia, no pude evitar pensar en las Escrituras, repletas de historias de desplazamiento y migración. Las Escrituras hebreas están marcadas por un pueblo errante en la búsqueda de un hogar, y por la solidaridad y humanidad de Dios, tan completa que Dios no solo tiende su mano a los extraños, sino que se convierte en uno de ellos.

Me alegra que, junto con otras personas en Casa Alitas, podamos cumplir esta misión. El CCM es también parte de este trabajo, y tenemos el privilegio de ser guardianes del propósito de Dios y de acompañar a los extranjeros en este camino desafiante.

“La atención en Casa Alitas fue increíble. Los voluntarios fueron atentos y carismáticos, nos brindaron información y nos ayudaron con todo lo que les pedíamos”, expresó Omar. Nos contó que allí recibió una comida completa y ropa por primera vez desde que dejó Cuba, y fue allí donde finalmente pudo llamar a su familia, que estaba desesperada por saber de él.

Omar describe a sus paisanos como personas humildes y trabajadoras, “bondadosas, muy hospitalarias, que se tratan entre sí y a quienes visitan la isla como si fueran parte de la familia”. Pero al mismo tiempo, cree que en Cuba no hay libertad de expresión.

“Si no estás de acuerdo con lo que dice el régimen, te procesan y persiguen”, sostiene. Me pregunté cuándo volvería a ser bienvenido en EE. UU., y si otras personas lo acogerían mientras enfrenta un sistema de inmigración largo y despiadado.

Ya sea que las personas se vean forzadas u obligadas a abandonar su país u opten por hacerlo, los viajes de desplazamiento los exponen a riesgos, y Dios llama al CCM a apoyarlos. Todas las personas son sagradas, y la historia de la creación nos llama a vernos y tratarnos unos a otros como personas creadas a imagen y semejanza del Señor, portadores de una dignidad inquebrantable.

Para buscar maneras de ayudar a los solicitantes de asilo, refugiados y otros inmigrantes en EE. UU., puede comunicarse con Charity Stowell, coordinadora de contacto con recién llegados de los Ministerios Nacionales de Paz y Justicia del CCM escribiendo a welcome@mcc.org o llamando al (717) 863-9425, que los orientará a usted o a su Iglesia sobre formas específicas de dar una respuesta en su comunidad.

También puede obtener más información en mcc.org/safe-refuge, contribuir a los esfuerzos del CCM y unirse a nosotros en oración. Lo invitamos a solicitar al Congreso que permita a las personas que esperan en la frontera mexicana con EE. UU. solicitar asilo enviando esta alerta para la acción: “Resto re asylum: End Title 42” en mcc.org/get-involved/advocacy/washington.

Mientras Omar se abre camino en un nuevo país, oro por lograr un sentido permanente de bienvenida e insto con urgencia a mis hermanos y hermanas a comprometerse con acciones que permitan acoger a los desconocidos, ofrecer paz y humanizar a todas las personas.

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