Acuerpando la paz: El testimonio del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Perez Esquivel e IAMBA

Adolfo Perez Esquivel y Luis Ma. Alman Bornes Adolfo Perez Esquivel y Luis Ma. Alman Bornes

Baruch Spinoza, en una ya conocida declaración, afirma: “No sabemos ni siquiera lo que puede un cuerpo” (2019). Esta provocación ha rondado los estudios feministas y de género y hemos visto cómo la teoría se ha empapado de lágrimas, gritos y sudor. Cómo poner el cuerpo cuando los derechos de las personas son vulnerados va más allá de decretar leyes y de mesas de trabajo. Poner el cuerpo es incómodo, saber acompañar a los desposeídos es peligroso y sin embargo, ¿no es eso lo que Jesús hizo al sanar a los enfermos, al enfrentar a los religiosos, al resistir las injusticias, al exponer la hipocresía de los supuestos líderes de su tiempo? ¿Poner el cuerpo puede ser otra manera de hablar del discipulado? 

Este no es un artículo biográfico pero no podemos separar la vida de las acciones y obras de una persona. Nunca podremos decir todo de una vida pero de Adolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, 1931) hay que decir que es un artista, docente y activista. Estos tres oficios, actividades y pasiones están íntimamente ligados. Hay que decir también que fundó el periódico Paz y Justicia, que fue perseguido por la dictadura argentina, que fue detenido y lo metieron preso y que en 1980 le concedieron el Premio Nobel de la Paz. Quedan todavía muchos datos vitales fuera, no basta con decir que fue miembro del comité ejecutivo de la asamblea permanente de las Naciones Unidas sobre derechos humanos, hay que preguntarnos qué pequeñas acciones en su cotidianeidad lo llevaron a ser la persona que fue. Seguidor de Gandhi, profundamente cristiano y un ejemplo de lo que un seguidor de Jesús puede sufrir por ser coherente con el evangelio de la paz, por acompañar a los empobrecidos en sus luchas por sus derechos. Adolfo Perez Esquivel no es ningún ingenuo, es consciente que su compromiso por levantar la bandera de la paz no tiene que ver con una romantización sobre la tolerancia sino con “desarmar la razón armada (…) no como la ausencia del conflicto, sino restablecer relaciones de convivencia y respeto mutuo entre las personas y los pueblos” (Pérez Esquivel 2022). Sabe bien que para construir la paz hay que enfrentar las mentiras de los poderes hegemónicos: “la guerra tiene muchos rostros ocultan la crueldad tras máscaras de los intereses políticos, económicos y geopolíticos. Los medios hegemónicos de comunicación, la propaganda cómplice, vuelvo a señalar que la primera víctima de la guerra es la Verdad y la Mentira es la Madre de todas las violencias” (Pérez Esquivel 2022). Sobre todo sabe que para llevar a cabo un compromiso eficaz y no quedarse solo en el discurso deben no solo criticar sino hacer escuchar de manera clara sus propuestas y mostrar el camino que muchos y muchas ya están transitando. Algunas de estas propuestas son: 

 

“Unirse espiritualmente en la diversidad por la Vida y la Paz, proponer durante 3 días manifestarse en todos los lugares de culto, en monasterios, iglesias, templos, sinagogas, convocar a los pueblos a orar y pedir a Dios el fin de la guerra”.

“Que los una el amor y no el espanto. Lo imposible, es posible, si unimos voluntades y rechazamos la violencia y las mentiras que buscan imponer el pensamiento único y el monocultivo de las mentes.”

“Poner en los frentes de las viviendas la bandera blanca y la de su país. Hacerse oír en todos los pueblos con cacerolazos, manifestaciones, instrumentos. Escuelas y universidades, centros científicos e intelectuales izar la bandera blanca junto con la nacional.”

“Nosotros los pueblos del mundo nos movilizamos a través de redes sociales, medios alternativos y la resistencia cultural y la creatividad. Lo imposible es posible.”

 

El lunes 11 de abril de 2022 Luis Ma. Alman Bornes en representación de la Iglesia Anabautista Menonita de Buenos Aires, visitó a Adolfo Perez Esquivel que recientemente había hecho un llamamiento por la paz. Conversaron sobre la importancia del compromiso por la lucha de los derechos humanos “como iglesia histórica de paz”  y se le entregó el ya conocido libro dentro de las tradiciones anabautistas y en el círculo académico que estudia la paz, un ejemplar del “Espejo de los Mártires”. Esta obra es una “recopilación de historias de hombres y mujeres que resistieron el poder opresor de los sistemas políticos y religioso de su tiempo y que hoy son de inspiración para todos las y los cristianos comprometidos con la paz con justicia”

 

Iglesia Anabautista Menonita de Buenos Aires

 

“Los cristianos de tradición anabautista tenemos la obligación de practicar constantemente el diálogo fraterno ecuménico con cristianos de otras tradiciones, quienes han vivido otra historia y que tienen otras maneras de pensar y actuar” 

Juan Driver

 

Luis Ma. Alman Bornes nos cuenta un poco sobre IAMBA: “Surge hace más de 80 años en el barrio de Floresta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde sus inicios ha mantenido un fuerte compromiso en el diálogo y la cooperación ecuménica”. 

Han emprendido de manera concreta y práctica algunas iniciativas de compromiso cristiano con la educación, el arte y el trabajo por la paz como un Hogar de Estudiantes que ya lleva 25 años y que “le ha dado la oportunidad de formarse profesionalmente a decenas de jóvenes” y junto con la Asociación Civil Mensajeros de la Paz y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el “Fortalecimiento Educativo” que da apoyo escolar a niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Además han desarrollado un proyecto llamado CREARTE, el Merendero IAMBA y la Feria Solidaria para concientizar y poner en práctica el consumo responsable. “El seguimiento a Jesús lo vivimos de manera integral, donde el compromiso social, el arte, la educación y la economía son pilares fundamentales en la construcción de un Reino de Paz con Justicia”, nos dice Luis Ma. Alman Bornes.

Todavía queda mucho por hacer, pero ver materializado estas actividades y proyectos, ver cuerpos en acción que como Adolfo Perez Esquivel están dispuestos incluso a ir a la cárcel por sus ideales es un signo de gran esperanza. Una esperanza que no ve desde la ideología capitalista de medir los riesgos y contar las ganancias económicas sino que apuesta por los rostros de personas para que puedan comer, aprender, crear y participar en una comunidad potente que pone el cuerpo. 

(Este artículo fue posible gracias a Luis Ma. Alman Bornes, vocero y cómplice del trabajo por la paz).


Bibliografía: 

Spinoza, B. (2019). ETICA: spinoza. LeBooks Editora.

Perez Esquivel, Adolfo (2007). ¡Paren el mundo, me quiero bajar! Tomado de: https://clate.net/noticias/adolfo-perez-esquivel-paren-el-mundo-me-quiero-bajar/ 

Driver, Juan (2007) Convivencia radical. Ediciones Kairós.

Jonathan Minchala

Jonathan Minchala Flores estudió grado y posgrado en comunicación, literatura y estudios de la cultura. Read More

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